Una causa habitual de las averías en cables es el daño en la envoltura plástica (conocida como cubierta). Este tipo de daño permite que acceda agua al cable dando lugar a arborescencias y otros tipos de daños relacionados con la corrosión del cable. Las arborescencias de agua son una de las causas más comunes de las averías, y la capacidad de identificarlas es vital para el proceso de realización de pruebas de averías en cables.
La localización de averías es uno de los últimos pasos de las pruebas en cables, y tiene lugar una vez que se ha detectado su presencia mediante un proceso basado en las variables específicas y en el tipo de sistema en el que está trabajando.
Una vez localizada la avería, se estima la ubicación mediante un procedimiento de prelocalización. La localización de ésta en la cubierta del cable es la última etapa, indicando su lugar exacto. Las averías pueden identificarse con localizadores de averías de tierra que transmiten una corriente a lo largo de cable y miden el gradiente de tensión en el que contacta con el suelo.
Existen peligros inherentes a estas averías en las cubiertas de los cables que se incrementan en un entorno de alta tensión. Si la corriente tiene fugas a tierra es posible que se cierre un circuito con un cable secundario pudiendo dar lugar a daños colaterales.